La importancia del octli está testificada por el papel capital que desempeñaban en la religión los dioses de la bebida y de la embriaguez, llamados los Centzon Totochtin (cuatrocientos conejos), dioses lunares y terrestres de la abundancia y las cosechas, así como la diosa del Maguey, Mayáhuel, y Ometotchtli, dos o conejo, se considera generalmente como el dios supremo de pulque. Los Aztecas practicaban una represión muy severa con respecto al pulque no permitían a nadie beberlo, solo los ancianos, otorgaban este placer a aquellos cuya vida productiva ya había terminado se oponían a que los jóvenes o los hombres de edad madura lo consumieran, castigándolos incluso con la muerte.
“Este es el vino que se llama Octli, que es raíz y principio de todo mal y de toda perdición, porque este Octli y esta borrachería es causa de toda discordia y disensión, y de todas revueltas y desasosiegos de los pueblos y reinos; es como un torbellino que todo lo revuelve y desbarata; es como una tempestad infernal, que trae consigo todos los males juntos. De esta borrachera proceden todos los adulterios, estupros y corrupción; de esta borrachería proceden los hurtos y robos, y latrocinios y violencias; también proceden las maldiciones y falsos testimonios y murmuraciones y detracciones, y las vocerías, riñas y gritas; todas estas cosas causa el Octli, y la borrachería.”
Sahagún, t. II, pp. 99 ss.
Soustelle, Jacques, La vida cotidiana de los aztecas, México, CFE, 1970.
